Visualizar el objetivo final antes de actuar
Cuando haces algo importante, antes de empezar debes visualizar claramente el objetivo final. No un vago «bueno, hay que hacerlo», sino algo concreto: por qué hago esto ahora, qué resultado quiero, qué aspecto tiene, cómo sabré que lo he alcanzado. Sin esa imagen en la cabeza, la acción se convierte en un vagar sin rumbo — te mueves, gastas energía, pero no te acercas. Te lo digo como tu mentor: es una verdad contrastada. Objetivo → visualizar el resultado → acción. En ese orden. De lo contrario, es solo aparentar que trabajas.